Hogar Bajo Su Gracia

Hoy es uno de esos días grises, y no por el estado de ánimo melancólico, sino porque el cielo está en ese tono desde muy temprano. Son mis días favoritos, frescos, por momentos cae una leve llovizna y para mí son ideales para beber café mientras leo mi Biblia con mis hijos a un lado.

Sentimientos encontrados

Ahora que recuerdo, este tipo de días siempre me han gustado. Cuando niña viví junto a mis padres y hermanos en un rancho enorme donde se criaba caballos, vacas, ovejas, gallinas, gansos, perros, pavorreales y otros animales. Mi papá era el encargado de ese lugar, y aunque el dueño vivía ahí mi papá era el responsable de que todo saliera como debía ser. Mi mami siempre fue ama de casa, recuerdo que se levantaba desde muy temprano a lavar la ropa a mano y a hacer las labores propias del hogar cantando a todo pulmón, no siempre hacía con agrado todas las labores (y ahora la entiendo), pero, ambos cumplían su rol y eso es lo que vi siempre.

Siendo una niña solitaria en un rancho de 90 hectáreas, algo tenía qué hacer para distraerme, así que la gran mayoría de las tardes me salía a caminar al corral de enfrente, hacía demasiado viento y las parvadas de pájaros eran inmensas que hacían sombras divertidas en el pasto. Comencé a escribir desde muy pequeña y lo hacía en esas tardes grises, frías y ventosas. Escribí cartas, poemas, cuentos y relatos, y los enterraba al pie de los árboles que mi papá sembró frente a nuestro hogar.

Escribí mucho, pero no me pasó por la mente que en algún momento pudiera escribir un libro ¡y mucho menos uno que hablara del hogar! En mi mente no estaba el hacerlo, pero en la de Dios sí.

Fue Él quien me dio la habilidad para plasmar en papel lo que primero estaba en mi mente y corazón. Fue Él quien me dio la oportunidad de conocerlo y con ello, el anhelo de leer, aprender y escribir solo de Él. Fue Dios quien a través de mi esposo me estaba animando a escribir ya no solo para mí, sino para compartir con otros lo que de Él aprendía. Fue Dios quien poco a poco fue abriendo camino para llegar a cada mujer que Él ya había determinado que leyera mis escritos, lo que aprendía en mi día a día en Su Palabra.

Ahora entiendo que fue Dios quien inició todo, quien desde pequeña fue preparando todo al darme un hogar y capacitarme de maneras que en su momento no entendía el propósito, ni siquiera veía el fin. Fue Él quien me dio la oportunidad de comenzar a edificar un hogar junto a mí esposo e hijos para que hoy el libro Hogar bajo Su Gracia salga al mundo.

Este libro habla de la maravillosa Gracia que necesitamos todas aquellas que anhelamos edificar un hogar que sea un refugio para sus integrantes y para quienes nos visitan también. Es un libro que habla de cómo nuestro Señor Jesucristo nos capacita para construir un hogar que le agrade cuando Él es el centro y cuando el cimiento es la Palabra de Dios.

Una oración

Mi anhelo y oración es que esta generación no se amolde a los ideales posmodernos, sino que seamos más hombres y mujeres edificando hogares sólidos, con los principios de la Palabra de Dios. Hogares donde se vive de manera diferente al estándar del mundo, hogares donde los corazones de nuestros hijos son nutridos, son amados, aceptados, corregidos, disciplinados y, sobre todo, encaminados a su encuentro con Cristo.

Hogares que sean un refugio para que nuestros hijos no tengan que buscar ni anhelar nada de lo que la cultura imperante les ofrece como “lo que necesitan para ser felices”. Hogares donde nuestra necesidad primaria sea siempre Cristo porque es en Él en donde encontramos plenitud y una vida nueva.

Es mi oración que ese sea tu anhelo también. Que juntas podamos levantar hogares que dejen a la siguiente generación un modelo firme y que ellos a su vez construyan hogares sólidos, hogares donde el mensaje del evangelio se proclama, se vive y se transmite de generación a generación.

No es mi mensaje, no es lo que comparto contigo, ni las situaciones que en el libro te expongo lo que puede transformar tu hogar. Solo Cristo lo hace, solo Su Palabra es suficiente, Su Presencia es necesaria. Y es mi oración también que, cuando leas Hogar Bajo Su Gracia encuentres esperanza en Cristo, consuelo y ánimo de una hermana que ha vivido una transformación en su hogar no por lo que hace o deja de hacer, sino gracias al Evangelio de la Gracia de nuestro Señor Jesucristo.

Nuestro matrimonio, nuestros hijos, nuestra maternidad y nosotras como individuos tenemos esperanza solo en Cristo. No lo olvides. Es a Él a quien necesitamos, es a Él a quien proclamamos y es a Él a quien le damos toda la Gloria y entregamos este libro para que lo use de acuerdo con sus planes y propósitos eternos.

Me encantaría que me acompañaras al lanzamiento oficial de Hogar Bajo Su Gracia. La presentación será en vivo a través de la página de Facebook de Lifeway Mujeres el próximo 6 de junio a las 10:30 (hora Centro de México).


Puedes ordenar tu copia en los Estados Unidos desde el 1 de junio y en el resto del mundo a partir de Julio.

Lifeway

Lifeway México

Amazon

Foto de Daiga Ellaby en Unsplash.