Ama Su Palabra

¿Cuánto nos amará Dios que nos ha dejado escrito un libro donde aprendemos a conocerle? Un Padre amoroso que se acerca a nosotras para darnos los mejores consejos y recordarnos que en esta vida, en nuestro caminar cristiano, no estamos solas.

“Hijo mío, si recibes mis palabras, y atesoras mis mandamientos  dentro de ti, da oído a la sabiduría, inclina tu corazón al entendimiento; porque si clamas a la inteligencia, y alzas tu voz al entendimiento, si la buscas como a plata, y la procuras como a tesoros escondidos, entonces entenderás el temor del Señor, y descubrirás el conocimiento de Dios”.

Prov. 2:1-5

Él nos anima a esforzarnos en conocerle, Dios es relacional, desde el Edén Él fue quien buscó al hombre para la reconciliación, fue Dios quien proveyó del cordero inmolado [Cristo] para el perdón de nuestros pecados y reconciliarnos con Él.

Teniendo ya esa entrada abierta para acercarnos con toda confianza a Él ¿por qué no lo aprovechamos? No todos tienen el privilegio de poder acudir al creador del universo y llamarle Padre. Nosotras que hemos recibido una salvación tan grande ¿estamos aprovechando bien el tiempo para conocerle, amarle y honrarle?

Esfuérzate en conocerle a través de Su Palabra. La responsabilidad del hombre por esforzarse en instruirse en la Palabra de Dios.

Recibe Su Palabra

En ella encontramos todo para vivir de manera que honre a Dios. Es en Su Palabra donde conocemos a Dios, si corazón, sus planes, su historia de redención y es en ella donde encontramos vida.

¿Cómo puede el joven guardar puro su camino? Guardando tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; no dejes que me desvíe de tus mandamientos. En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti (Sal 119:9-11).

Guarda sus mandamientos

Atesora Su Palabra, reconoce que es un Tesoro al cual no muchos tienen acceso. Si amamos a Dios, amaremos Su Palabra porque toda ella habla de Él, revela a Cristo y nos deja conocerle.

Cada palabra fue inspirada por Dios y fue escrita para Sus hijos; atesorémosla como lo que es, la voz de Dios a Sus hijos escogidos, santos y amados.

Da oído a la sabiduría

No inclinándote ni prestando tu oído a las filosofías que imperan en este mundo, no a las voces que nos dicen que podemos ser como Dios, independientes, autónomos y creando nuestras propias leyes y nuestra propia verdad.

Seamos intencionales en buscar la sabiduría de Dios, oremos pidiéndole a Él esa sabiduría, discernimiento para reconocer cuando algo que parezca bueno o que viene de parte de Dios, no lo es.

Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Stg. 1:5)

Inclina tu corazón a la prudencia, clama a la inteligencia

Esfuérzate por dar todo de ti para conocer a Dios y para poner por obra Su enseñanza. Vive la Palabra, si la has recibido guarda sus mandamientos en tu corazón por el simple hecho de que la amas, porque temes a Dios que es el principio de la sabiduría y deja de lado lo que otras voces te dicen.

Ahora pon manos y corazón a vivir de manera diferente, que todos puedan ver lo que Dios hace en los corazones de aquellos quienes se arrepienten y depositan su fe en Cristo Jesús.

Pero, ten cuidado

Salomón dice a su hijo: “Si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros”. Nos muestra lo engañoso que es nuestro corazón en cuanto a la b+usqueda y acercamiento de nosotros hacia Dios.

El consejo es este: “Tu corazón se inclina más hacia aquello que no hace bien a tu alma, buscas como a un tesoro obtener lo que el corazón cree que necesita, no importando lo que te cueste encontrarlo, ni el tiempo y esfuerzo que inviertes. De esa misma manera busca la sabiduría, atesórala, esfuérzate y dedica tiempo a encontrarla”.

Porque cuando comiences a atesorarla, amarla, buscarla y anhelarla, entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios.

Conoce a Dios

Cuando conoces a Dios, Su Palabra será entendible para ti, “entonces entenderás el temor del Señor, y descubrirás el conocimiento de Dios” (Prov.2:5).

Esa es la mayor recompensa. Le conoceremos y buscaremos hacer Su voluntad para agradarle y ser agradecidas porque gracias a Cristo y Su sacrificio en la cruz, nosotras podemos acercarnos a Él, podemos tener una relación de Padre – hija y así, conocerle.

¡oh, qué gran bendición el poder conocer al Creador del Universo, al Eterno Dios que también es quien nos adoptó! Señor, queremos conocerte cada día más…

“Enséñame, oh Señor, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón. Hazme andar por la senda de tus mandamientos, porque en ella me deleito. Inclina mi corazón a tus testimonios y no a la ganancia deshonesta. Aparta mis ojos de mirar la vanidad, y vivifícame en tus caminos. Confirma a tu siervo tu palabra, que inspira reverencia por ti. Quita de mí el oprobio que me causa temor, porque tus juicios son buenos. He aquí, anhelo tus preceptos; vivifícame por tu justicia”.

Sal. 119:33-40

En Su Gracia