Busca la sabiduría

Estábamos tan acostumbradas a ser independientes, que, ahora que estamos en Cristo la dependencia de Él nos suele costar un poco. No es sencillo ceder el control a nadie, aun solemos luchar con hacer todo en nuestras fuerzas y de acuerdo con lo que creemos mejor para nosotras.

Pero, no cabe duda de que conforme le vamos conociendo y sabiendo lo que Él ha hecho por nosotras, sabiendo que Cristo no consideró ser igual a Dios como cosa que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo haciéndose semejante a los hombres (Fil. 2:6-8), nos lleva a desear actuar como Él, a no buscar nuestros propios intereses sino el bienestar de los demás.

Día a día morimos a nosotras mismas, a nuestros deseos egoístas, nuestro afán por sobresalir, nuestras ganas de brillar por lo que hacemos. Y eso en otro tiempo lo hacíamos, buscábamos en nuestras propias fuerzas y por nuestros méritos recibir atención, identidad, sabiduría, reconocimiento, sin importarnos mucho el medio para lograr obtenerlo. Poco nos preocupaba sí el camino para llegar a la cima no era el adecuado o incluso, si era pecaminoso.

Pero, qué gran alegría y libertad experimentamos cuando por fin se nos quita esa venda que nos cegaba y nos mantenía presas para ahora ver con gran claridad que Dios ha preparado todo para vivir la vida de manera que le agrade a Él. Es Él quien nos provee de todo lo necesario si tan solo nos rendimos a Él, dependemos de Su Gracia y confiamos en Su fidelidad.

Porque el Señor da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia. Él reserva la prosperidad para los rectos, es escudo para los que andan en integridad, guarda las sendas del juicio, y preserva el camino de sus santos. Entonces discernirás justicia y juicio, equidad y todo buen sendero (Prov. 2:6-9).

Beneficios de la sabiduría

La verdadera sabiduría la encontramos en Dios, es Él quien la da.

Su Palabra nos revela Su sabiduría y nos guía para vivir de manera recta.

Dios nos protege, defiende, cuida y guarda a quienes andan en sus caminos.

Necesitamos conocer, amar y obedecer la Palabra de Dios para contrarrestar o hacer frente a las ideas erróneas que el mundo considera como verdades absolutas. Dios escribe Su Palabra en nuestro corazón para que podamos vivir de acuerdo con ella y seamos luz en medio de un mundo donde gobierna la obscuridad y hagamos camino, marquemos la brecha para las siguientes generaciones.

No por nada la sabiduría viene del temor a Dios. Cuando estamos conscientes de que Dios nos ve, nos escucha, nos recuerda y nada hay oculto delante de Él, cuando abrazamos y amamos esa sabiduría, nuestra vida reflejará lo que Dios está haciendo día a día en nosotras. Porque no solo la tenemos en la mente, sino que la hemos atesorado en nuestro corazón y todo lo que hay en Él es evidenciado.

Nuestro caminar diario mostrará de quién somos hijas, quién es nuestro Señor y Dios.